¿Qué es la Economía Popular?
Según el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, la Economía Popular se refiere a los oficios y ocupaciones mercantiles (producción, distribución y comercialización de bienes y servicios) y no mercantiles (domésticas o comunitarias) desarrolladas por unidades económicas de baja escala (personales, familiares, micronegocios o microempresas), en cualquier sector económico. Los actores de la EP pueden realizar sus actividades de manera individual, en unidades económicas, u organizados de manera asociativa.
Representación de la medición económica de la Economía Popular
La Economía Popular requiere una medición estadística transversal entre la economía observada, aquella captada por registros administrativos; y la Economía No Observada (ENO), que comprende unidades económicas cuya información no se captura por características propias de estas unidades. Las características de estas unidades son heterogéneas y se clasifican por tipo de producción: sector informal, agrícola a pequeña escala, hogares para uso final propio, ilegal y subterránea. Estas dos ultimas excluidas del análisis del Sistema de Información de Economía Popular.
El Sistema de Información de Economía Popular (SIEP) integra unidades económicas provenientes de registros administrativos, los cuales se procesan para conformar registros estadísticos como el REBP, REBE y RELAB (ver gráfico). Esto permite analizar personas naturales o jurídicas de pequeña escala. Asimismo, el SIEP recopila información sobre unidades económicas de la Economía No Observada (ENO), como trabajadores por cuenta propia y empresas de los hogares.
En este marco del Sistema de Información de Economía Popular (SIEP), operaciones estadísticas como el CENU, la GEIH y EMICRON están diseñadas para observar principalmente componentes de la ENO, pero también capturan unidades pertenecientes a la economía observada, al estar registradas formalmente. La complejidad de observación de las unidades económicas justifica el enfoque de múltiples fuentes que alimenten SIEP.
No obstante, dado que cada fuente aplica metodologías, unidades de observación y técnicas de recolección distintas, pueden generarse discrepancias entre los indicadores, lo cual requiere criterios técnicos claros para su análisis e integración.
El reto de medir la Economía popular
La medición de la Economía Popular enfrenta importantes retos debido a la heterogeneidad y pequeña escala de las unidades económicas que la conforman, muchas de las cuales operan fuera del alcance de los registros formales. Esto dificulta su captura mediante fuentes tradicionales y exige un enfoque estadístico que articule diversas fuentes de información, como encuestas, censos y registros administrativos.
El marco de la Economía No Observada (ENO), propuesto por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ofrece una base técnica para aproximarse a aquellas unidades productivas que, si bien legales, no son visibles debido al subregistro, la informalidad, la producción de los hogares o la agricultura a pequeña escala. En este sentido, la ENO justifica la necesidad de emplear múltiples operaciones estadísticas y de distinguir entre tipos de producción vinculados a este universo, lo que permite al Sistema de Información de Economía Popular representar con mayor fidelidad la estructura y dinámica de la Economía Popular, excluyendo expresamente las actividades ilegales y subterráneas.
¿Cómo se mide la Economía Popular?
La medición de la Economía Popular en el componente mercantil se estructura a partir dos unidad de análisis estrechamente relacionadas: las unidades económicas de pequeña escala y las personas ocupadas en ellas. Esta relación se fundamenta en la Clasificación Internacional del Estatus en el Empleo (CISO-18 A.C.), que establece que toda persona ocupada desempeña su actividad en una unidad económica, ya sea como trabajador por cuenta propia, empleador o empleado. En particular, los trabajadores por cuenta propia representan la forma más evidente de esta vinculación, al coincidir como persona ocupada y unidad económica en una misma figura. En cuanto al componente no mercantil de la economía popular la unidad de análisis corresponde a las organizaciones e instituciones sin fines de lucro, las cuales se clasifican de acuerdo con Clasificación Internacional de Organizaciones Sin Fines de Lucro (CIOSFL).
Las fuentes de información son las siguientes:
(Encuesta de Micronegocios)
A partir de una submuestra de GEIH indaga sobre los propietarios (trabajadores a cuenta propia o empleadores) de unidades económicas con máximo 9 ocupados, denominados micronegocios.
(Registros Administrativos)
Captan principalmente unidades económicas registradas dado a que existe un grado de formalidad y corresponde a una medición exclusiva de la economía observada. Generalmente, se tiene información de grandes empresas, pero se encuentran aquellas de pequeña escala, usualmente personas naturales, y jurídicas que no superan el personal ocupado y se completan con otros registros sociodemográficos.
(Censo Económico Nacional Urbano)
Observa y analiza información de unidades económicas visibles en espacio público denominados establecimientos, vendedores de calle y viviendas con actividad económica visible.
(Gran Encuesta Integrada de Hogares)
Indaga por las condiciones de mercado laboral donde las personas ocupadas se emplean en unidades económicas que pueden ser o no ser de la Economía Popular.